| 1 cuota de $25.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000,00 |
| 2 cuotas de $14.936,25 | Total $29.872,50 | |
| 3 cuotas de $10.370,83 | Total $31.112,50 | |
| 6 cuotas de $5.912,92 | Total $35.477,50 | |
| 9 cuotas de $4.397,22 | Total $39.575,00 | |
| 12 cuotas de $3.700,00 | Total $44.400,00 |
| 1 cuota de $25.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000,00 |
| 3 cuotas de $8.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000,00 |
Autor: HAIDU KOWSKI
Editorial: LA CRUJIA
ISBN: 978-987-601-400-7
Categoria: Ensayos literarios / Crítica literaria
Sinopsis: En vivo y con público, el acto íntimo de escribir se convierte en otra cosa. El glamour del que carece la escritura solitaria aparece obsceno y se contonea frente a un público lector expectante por leer y juzgar . Una pantalla, luces, un DJ con una playlist especial: un escritor en una sesión improvisada. Este libro recorre los orígenes y fundamentos del Jam de escritura y, a su paso, reúne las voces de quienes se animaron a la performance: Federico Jeanmaire, Dolores Reyes, Juan Mattio, Samanta Schweblin, Martín Kohan, Alejandra Kamiya, Washington Cucurto, entre otros. Con un estilo frontal y descontracturado, Haidu Kowski ensaya sobre la literatura y la escritura, y lo hace desde la propia experiencia, que es la propia, pero también, y al mismo tiempo, la de otros. Junto a la galería Belleza y Felicidad, algunas editoriales como Mansalva, Entropía y Eloísa Cartonera, el biodrama de Vivi Tellas o los circuitos alternativos de teatro, los Jams de escritura que impulsó Haidu Kowski también definieron la primera década de la cultura de Buenos Aires, después del Corralito y su desconsuelo. Aquellos espectáculos de realidad, como diría Reinaldo Laddaga, ponían en escena, en compañía, en contexto, la soledad del escritor conectado a su computadora, trasladando a la pantalla pública una actividad casi siempre privada. Generó interés, comunidad, fiesta. Este libro, que documenta aquella experiencia colectiva, es un texto necesario, ahora que sabemos que Internet tiende a la desaparición, mientras que permanecen las bibliotecas. Jorge Carrión
