| 1 cuota de $24.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.900,00 |
| 2 cuotas de $14.876,51 | Total $29.753,01 | |
| 3 cuotas de $10.329,35 | Total $30.988,05 | |
| 6 cuotas de $5.889,27 | Total $35.335,59 | |
| 9 cuotas de $4.379,63 | Total $39.416,70 | |
| 12 cuotas de $3.685,20 | Total $44.222,40 |
| 1 cuota de $24.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.900,00 |
| 3 cuotas de $8.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.900,00 |
Autor: Babel, Isaak
Editorial: La Tercera Editora
ISBN: 978-987-48157-9-8
Categoria: Narrativa Universal
Sinopsis: "A mirar y aprender, Roc." Con esa invitación comienza Clases de sapito, un relato que convierte una tarde a la orilla del agua en un ritual de aprendizaje, juego y memoria. La protagonista le enseña a Roc -su perro, compañero atento y curioso- el arte secreto de elegir la piedra justa. No cualquier piedra: una mediana, gris, redondeada, planita, como si un gigante se hubiera sentado sobre ella. La lección es minuciosa y amorosa. Hay que balancearse, sentir el peso en los pies, mirar el cielo. Lanzar hacia adelante, hacia el horizonte. Y después, mirar. Mientras la piedra rebota y se aleja, el gesto se vuelve herencia. En el movimiento del cuerpo aparece la memoria del padre, la transmisión silenciosa de un saber pequeño y enorme a la vez. Hacer sapito es también aprender que lo pesado puede tocar el agua y seguir; que algo puede caer sin hundirse; que el juego es una forma de confianza. Las ilustraciones expanden esa experiencia con transparencias y una paleta natural. Verdes acuáticos, azules móviles y una orilla poblada de piedras y plantas construyen un paisaje vivo donde irrumpen pájaros vibrantes, llenos de color. La naturaleza no es fondo: respira, observa y acompaña. Cada página invita a detenerse, a mirar cómo el agua sostiene, cómo el aire rodea, cómo la escena se abre en profundidad. Clases de sapito es un álbum para leer en voz alta y dejar resonar. Un libro que celebra los gestos simples y los convierte en acto poético. Porque a veces, hacer magia no es otra cosa que aprender a mirar el mundo con paciencia -y animarse a lanzar.
